Una de las tareas más emocionantes en la vida de un padre es decorar el cuarto de un bebé nuevo que llega a la familia. La habitación infantil del recién nacido puede ser arreglado con creatividad y con seguridad.
El mejor comienzo es escoger el color de la habitación infantil —azul, rosa, amarillo— cualquier color o tono puede funcionar. Ya que los recién nacidos duermen la mayoría del tiempo, es preferible elegir colores muy suaves para incitar la tranquilidad en el cuarto, no sólo para el bebé sino también para los padres. Hoy en día muchas familias optan por el beige, el amarillo claro, e incluso el lila. También la combinación del verde pistache con café moca logra un ambiente cálido y divertido.
El siguiente paso es diseñar un espacio donde exista un ambiente con luz suave. Ya sea usando persianas o cortinas en capas que eliminen el exceso de luz y los reflejos. En relación a cómo acomodar los muebles en la habitación infantil, el único consejo riguroso es nunca colocar la cuna del bebé junto a una ventana.
Para mantener el bienestar del bebé intacto, es mandatario usar pinturas no tóxicas, protectores de enchufes, de cajones, de puertas y ventanas. Hay que evitar la decoración de cristal, de cerámica u otros que puedan romperse y dañar al bebé. Todo cuidado es poco a la hora de protegerlo.
Elegir la ambientación del cuarto es la parte más divertida. Escoger una idea principal del ambiente facilitará la dirección que se quiere tomar con la decoración. Una idea con la que casi ningún padre se equivoca es decorar con animales en su vasta variedad y jugando con los colores.
El colorido en las paredes, las imágenes de animales y objetos que llamen su atención estimularan los primeros movimientos del bebé, ya que se sentirá atraído por los colores llamativos y las formas, que buscará alcanzarlos alrededor de todo el cuarto.
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