En habitaciones infantiles, la propuesta se inclina hacia el equilibrio de los espacios, los detalles sutiles y la coordinación en colores y formas.
Atrás han quedado la gama de colores pastel como única alternativa de decoración y aunque siguen predominando el azul y el rosa para identificar a niños y niñas, se vale mezclarlos con otros tonos como el naranja y el aguamarina.
En lo que respecta a la habitación infantil del niño, el tradicional azul puede estar acompañado del rojo, el verde o el naranja, mientras el rosa, que desde antaño ha prevalecido en el cuarto de las niñas, puede fundirse en su justa medida con el lila, el aguamarina, el blanco y nuevamente el naranja: la apuesta unisex de la temporada.
Si la prioridad es darles color a las paredes, los muebles y los textiles deben tener menos protagonismo. Asimismo, no combinar más de cuatro colores en una misma habitación.
La elección del tema para decorar la habitación es otro aspecto importante. Si, por ejemplo, los padres eligen decorar cortinas, cubrecamas y lencería con animales, no añadir otros elementos que rompan el equilibrio como flores o corazones.
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